La historia nunca antes contada de Jana Maradona, una de las hijas del "Pelusa"

El astro argentino tardó en reconocer a la retoña que procreó con Valeria Sabalain; sin embargo, hoy agradece a la vida por tenerla con él.

Por Ernesto Pérez M.

La vida de Diego Armando Maradona ha estado repleta de polémica, sobre todo por las situaciones extra cancha que acompañaron el camino del jugador.

En las últimas semanas, el nombre de Jana Maradona causó eco en las redes sociales, principalmente por el estado de salud del “Pelusa”.

Aunque en la actualidad, la joven de 24 años es de las hijas mas cercanas al exfutbolista, no siempre fue así.

La hija de Diego y Valeria Sabalain nació el 4 de abril de 1996; sin embargo, en un principio no llevó el apellido Maradona, ya que el “Barrilete Cósmico” no la reconoció.

Infancia sin Diego

Los primeros recuerdos de Jana se trasladan a su infancia, cuando miraba por televisión las hazañas de su padre, de quien sabia que era su papá por las múltiples ocasiones que tuvo que ir a los juzgados, por las acciones legales que emprendió su madre.

“Mi infancia fue súper feliz con mi mamá, mis amigas del colegio, mi abuela, mi niñera. No es que lo sufrí, no fue tan trágico. Claro que tuve que hacerme mi coraza.

“Si alguien me decía: ‘Ay, sos hija de Maradona, ¿y por qué no te reconoce?’. Entonces yo le decía: ‘Bueno si no me quieres creer, no me creas, está todo bien, no me interesa’. Mi mamá no me inculcó ser rencorosa”, reveló en entrevista con Infobae.

A los 15 años, ya siendo una adolescente, un tío de Jana falleció, el hombre al que miraba cómo figura paterna, situación que la motivó a buscar a Diego.

“Yo no quería que él se fuera de este mundo sin conocerme ni yo tampoco irme  sin conocerlo. Entonces, a partir de ese momento, tomé la decisión de que no importaba si lo veía 10 segundos y nada más, yo quería que por lo menos nos tuviéramos de frente”, comentó.

La hora de ser Maradona

Poder encontrar a su padre no fue tarea fácil; incluso, tuvieron que pasar tres años para que el momento de verse de frente llegara, y fue a finales de 2014.

“A partir de ahí, con mi abogado hicimos todas las maneras posibles y correctas para llegar a Maradona. Fue muy difícil. Le escribí una carta, hablé con gente cercana y era imposible.

“Hasta que un día, una periodista, amiga de mi mamá, me avisó dónde podía encontrarlo. Estábamos en Palermo paseando y nos dice que Diego estaba en un gimnasio en Cañitas. Mi mamá se puso nerviosa y no quería ir, pero yo estaba decidida”, relató.

El momento por el que había esperado toda su vida llegó, Maradona aceptó verla, tras ser cuestionada por la recepcionista del lugar. El encuentro fue emotivo, el cual quedó sellado con un abrazo y mil disculpas del astro argentino.

“Cuando pasamos, se abrazaron con mi mamá y lloraron. A mí me abrazó y me pidió perdón. Sinceramente, fue sanador. Lo primero que me dijo es: ‘Perdóname’.

“Ahí nos sentamos, me preguntó mi nombre, cuántos años tenía y después la de las preguntas fui yo. Yo necesitaba su confirmación. Entonces le dije: ‘¿Soy tu hija?’. Y me dijo: ‘Si mamita, si sos igual a mí’”, detalló.

Perdonó y siguió su camino

A partir de ahí su vida dio un giro de 180 grados, el apellido Maradona era parte de su vida, por lo que porta con orgullo el nombre y sobre todo acepta a su papá ante todo.

“A sus 60 años, mi papá está intentando resolver todos sus conflictos. A Diego Jr. también lo reconoció e intenta estar lo mayor posible con Dieguito Fernando. Llama a sus nietos. Lo intenta dentro de todo lo difícil que es ser Maradona, porque tampoco es una vida fácil”, comentó.

Diego libró una batalla más en el quirófano, tras ser operado por un edema craneal, por lo que actualmente se encuentra recuperándose, con Jana y todos sus hijos.

 

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