Árbitras mujeres: Todo lo que sufren y toleran en el llano

“Un joven de 16 años me rompió la nariz en 17 pedazos de un cabezazo”. La frase refleja lo complicado que puede ser para una árbitra ser la ley en un mundo de hombres.

Por Iván Sandoval

“Un joven de 16 años me rompió la nariz en 17 pedazos de un cabezazo”. La frase refleja lo complicado que puede ser para una árbitra ser la ley en un mundo de hombres.

Es el villano de la película. El árbitro suele ser el personaje más odiado, insultado y criticado en cualquier partido de fútbol. Su papel es complicado y aun así muchos se atreven a ir con el silbato a la boca y llevar a buen puerto los encuentros.

Si para un silbante debe ser difícil enfrentar todo lo que envuelve un partido, para una árbitra tiene que ser el doble o triple ser la justicia en un juego que muchos dicen es para hombres, por la sociedad machista en la vivimos.

Aun así en el futbol llanero existen, y no son pocas, las chicas que se dedican, aman y viven del arbitraje.

Lo mejor de su vida

“Es lo más bonito que me ha pasado en la vida”, dice Alex Cruz Salazar, a quien conocen en las canchas como "La Güera", en plática con Metro World News.

“El arbitraje me encanta y el futbol también, me ha regalado viajes, olimpiadas, nacionales, entrar a estadios maravillosos, pitar en torneos de renombre como Telmex”, completa Yadira Crespo, con 15 años de experiencia como silbante.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas para las arbitras, pues la sociedad machista a la que enfrentan les cobra factura cada que saltan a las canchas de soccer, fut 7, futbol rápido, salón o playa.

Palabras altisonantes, insultos sexistas y de género son el pan de cada día para las réferis del balompié.

“Lo más difícil es vivir en un mundo de hombres, es complicado. Ahora está lo de las feminazis que quieren colocarse en la sociedad de una forma distinta, pero es gracioso que digan eso porque cuando yo empecé, hace casi 20 años, todo el mundo te mandaba a la cocina, a lavar, a cuidar a tus hijos y fue difícil ganarse el respeto”, dice "La Güera", de 44 años, que tiene más de 28 años en el mundo del arbitraje.

“Lo peor son las constantes amenazas que vives por ser árbitro y más por ser mujer”, comparte Lidia González Correa, "La Flaca", respaldada por una trayectoria de 21 años como jueza de futbol.

Pero eso no es lo peor. Lo más complicado para estas mujeres llega cuando los hombres rebasan la línea de los insultos y amenazas verbales para pasar a las agresiones físicas.

 Arbitras mujeres: Todo lo que sufren y toleran en el llano

Soportan agresiones físicas

“Me rompieron la nariz en 17 pedazos de un cabezazo. Hace 18 años, en el torneo Pepsi Generation Next, un niño de 16 años se acerca a darme la mano para despedirse, me da el jalón y estrella su cabeza con mi nariz.

“En otra ocasión me pusieron una pistola en la cabeza en el Deportivo Felipe 'Tibio' Muñoz, en Pantitlán; son situaciones nada agradables”, recuerda "La Güera", quien ha pitado en canchas famosas de la Ciudad de México como el Maracaná, Escuadrón 201, Centro Rayo y ACD, entre otras.

“A mí me han dicho que no sirvo para esto, y me han escupido y aventado tierra en la cara”, recuerda Yadira Crespo, miembro de una dinastía hidalguense de arbitrahe que se ha presentado en recintos importantes del balompié nacional como el Estadio Nemesio Díez, el Estadio Hidalgo y el 10 de Diciembre, por citar algunos.

Es así como las arbitras luchan contra marea cada día que toman el silbato. Aunque por otro lado continúan en un mundo que les apasiona y les ha regalado viajes, vivir de lo que les gusta e, incluso, encontrar el amor.

Lo mejor de su vida

 Arbitras mujeres: Todo lo que sufren y toleran en el llano

“Gracias a esta profesión conocí al amor de mi vida, es un jugador que me invitó a salir; luego de encontrarnos en una cancha, me llamó y surgió la flama del enamoramiento”, comparte "La Flaca, aunque por otro lado hace 10 años sufrió un golpe por la espalda en un juego en Nayarit.

“Es lo más bonito que me ha pasado en la vida, mucha gente menosprecia el oficio, pero sin nosotros esto no existe, los jugadores no se podrían controlar… Vivo de esto totalmente, llegó a ganar hasta 16 mil pesos al mes en jornadas de cuatro horas entre semana y ocho los fines de semana”, concluye "La Güera.

Es así como el arbitraje, de por sí ya complicado, se vuelve aún más cuando las mujeres son las encargadas de repartir justicia en un deporte muchas veces mal llamado de hombres y en una sociedad machista.

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