7 claves para que tu disfraz gane este Halloween (y sea viral)

Y sin masacrar a tu bolsillo.

Por Luz Lancheros

Nunca me ha parecido interesante sobreproducirme al estilo de Heidi Klum para un disfraz. Uno, no tengo tanto dinero, soy periodista. Dos, tampoco tengo mucho tiempo. Y tres, cada cosa que mando a hacer quiero que sea perdurable y atemporal.

Y, como soy amante de la cultura pop, he visto en los últimos años cuánta gente ha hecho disfraces geniales y virales con solo una herramienta: la creatividad y la actitud ideal en el momento correcto. Así que me animé y busqué un disfraz que respondiera a mis características físicas, que fuera fácil de hacer y del que no hubiesen muchas versiones previas, al menos de donde vengo. Voilà: La famosa directora  Tronchatoro (Trunchbull en inglés) de la película “Matilda”, de 1996, fue mi elección. 

Esa espantosa mujer, interpretada por Pam Ferris tiene mi misma corpulencia y su atuendo no era un cosplay que necesitara cientos de dólares para ser replicado con detalle. Básicamente, ella era yo. Así que mandé a hacer su traje, tomé algunos elementos del uniforme de mi hermano, que es militar, compré varias cosas en tiendas sexuales (de hecho solo una, su fusta) y en mercados de pulgas, y tuve éxito. No solo gané el concurso de mi oficina, también me hice viral con un tuit de más de seis mil likes y salí en varias páginas de Facebook. Por eso, me tomo el atrevimiento de darte algunos consejos para lograr un disfraz espectacular y sin destruir tus finanzas.

Atrévete a ser diferente

Si quieres pasar inadvertido, adelante: ve por ese disfraz de ratoncita sexy o Mujer Maravilla, Batman, lo que sea que se van a poner millones de personas en la noche de Halloween. No hay nada más aburrido que un disfraz promedio de una figura promedio. En 1977 probablemente era genial disfrazarse de princesa Leia, pero hoy ya no lo es, a menos de que la hagas zombi. El punto es: siempre hay alguien que ya ha hecho esa versión de tu disfraz mucho mejor que tú. Entonces, si no lo haces de otra manera, puedes probar temas distintos y tener un disfraz con el que puedas mostrar tu originalidad y burlarte de tí mismo. Pero primero que todo, hay que tener esa capacidad. ¿Te animas? 

Todos tienen que entender la referencia (como el Capitán América) 

Vale, sí, creo que te entiendo a la hora de querer ser el onceavo Doctor o el Sherlock de Benedict Cumberbatch, o tal vez el tipo de Death Note, con su libretita negra, matando a todo el mundo. Genial. Pero para ser viral hay que ser masivo y probablemente el meme de moda (bien ejecutado) o un disfraz mal ejecutado a propósito (como el famoso Cospobre) e incluso un tema que siga generando pasiones, como una gran película de los 90, algo coyuntural  o una escena e incluso algo que sea referente cultural (como el tarro de galletas usado de costurero) generan grandes ideas. No me quiero ir, señor Stark… ahí hay otro gran disfraz, por ejemplo. 

Tiene que parecerse a ti  (de lo contrario, usa tu cabeza) 

Vale, no te digo que por no parecerte a Emilia Clarke no puedes ser la Madre de Dragones, pero no tiene ninguna gracia que el resto de las mujeres anden por ahí con tu misma peluca rubia y todas parecidas unas a otras. Si bien encontrar un personaje que ames y con el que tengas semejanzas físicas parece imposible (es incluso un recurso bastante ventajoso), tienes que hacerlo diferente. Una madre disfrazó a sus hijos de dragones, por ejemplo, otra mujer puede hacer lo mismo con sus perros. Otra puede incluso ponerse un letrero con Dracarys o un vestido que diga eso. El disfraz puede ser genial si queda exacto, es lo ideal. Pero también puede serlo si queda subvertido e irónico, como los ejemplos anteriores. Pero también me refiero a cambiar la estética de figuras de siempre. ¿Quién se apunta a una princesa Disney zombi, gótica, vampírica o en uniforme de Sailor Moon, o a las porristas de Bring it On, pero todos hombres así como en el video de Ariana ? Las posibilidades son infinitas.

Lo más tonto puede ser un disfraz genial

El mundo geek y pop no son solo las únicas referencias. Hay disfraces que de por sí, con una gota de humor, ya son geniales. Puedes recurrir a un meme, a una situación, a una escena. Lo que cualquiera considera obvio, puede llegar a ser un disfraz, pero lo ideal es que cumpla con los dos primeros requisitos. Tiene que hacer reír y tiene que ser identificable. 

No puede ser ofensivo o no es gracioso

No, no te puedes disfrazar de otra raza, no puedes burlarte de una tragedia y no puedes contar las historias de otros pueblos a menos de que tu seas de ese pueblo. Eso es ofensivo y violenta e invisibiliza sus luchas. Es muy complicado meterse con estas cosas, incluso si eres de estas mismas comunidades violentadas, como el caso de la niña mexicana que se disfrazó de ella misma siendo deportada por Trump. Pero si estás en una posición de privilegio (la que sea) no te apropies de los relatos de otros y sé respetuoso de la Historia y sus historias contadas por pueblos oprimidos. 

La clave está en los detalles 

No compres el disfraz : eso es muy fácil. Cualquiera lo hace y ya queda “disfrazado”. La clave de todo esto es que con tu propia imaginación y recursos puedas hacer tu disfraz y crearlo de la nada. Mira el ejemplo de Iggy Azalea con White Chicks: el disfraz fue genial porque nació de una burla de Snoop Dogg. Ella usó eso a su favor y se convirtió en uno de los favoritos de 2014. Y todo lo hizo ella, pero recuerda que debe ser planeado. Fíjate en cada detalle para recrearlo con exactitud, en la medida de tus posibilidades.

Todo está en la actitud 

Un disfraz de estos no es nada sin tener una actitud acorde. Una Trunchbull no puede dar vueltas como Julie Andrews en “La novicia rebelde”, no le queda. Si estás dispuesto a ser el Tenedor de Toy Story, Rick Dalton de Once Upon a Time in Hollywood, o incluso Cersei Lannister, tienes que lucir tan malvada y tan ebria como ella, con la copa de vino y todo. No tiene sentido todo el proceso previo de producción si no te liberas un poco e interpretas al personaje que quieres ser, al menos una noche. Porque vamos, es Halloween. ¿O cuándo podrás volver a ser otra persona sin reproche alguno? 

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