No te sientas culpable por no hacer nada en cuarentena

Ser hiperproductivo incluso nos alcanza en espacios de confinamiento y esta es una manera de reevaluarlo.

Por Luz Lancheros

Hacer ejercicio con la nueva app, bailar con la nueva app. Cinco cosas para leer en casa y tres idiomas para aprender, claro, con otra app. Cursos virtuales, escribe algo, sé creativo, porque las personas aburridas son las que se aburren. No te sientas culpable por no hacer nada en cuarentena

Y de esa manera, nos han dicho que en un tiempo de confinamiento involuntario debemos seguir “aprovechando el tiempo” y explotar todo nuestro potencial. Pero, ¿qué pasa si no queremos hacerlo? ¿Debemos sentirnos culpables? 

“Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”, decía ya el famoso filósofo Byung-Chul Han hace dos años en Barcelona. Y precisamente, su best- seller, La Sociedad del Cansancio, hablaba de cómo esa cultura de “todo se puede” y “nada es imposible” había conducido al hombre a pensarse como un ser en eterna actividad que no da pie para la reflexión, necesaria más que todo en el aburrimiento.

No te sientas culpable por no hacer nada en cuarentena

Y de ahí radica ese afán, esa fiscalización tácita de “hacer algo provechoso” con el tiempo y de mostrarlo, inclusive.

Influencers y famosos haciendo ejercicio, por ejemplo, tomando cursos, entre otros mensajes recurrentes, invitan a que uno deba seguir con esa tiranía del “cultívate a tí mismo” incluso cuando se podría tener un tiempo para la nada. Pero, ¿cuán peligrosa puede ser esta creencia, más aún en esta situación inédita? 

“Esto está mediado por nuestros estados de ánimo ya que estamos en una situación inédita. Por eso, debemos activar nuestras redes de apoyo para hacer más llevadera esta situación y dejar de pensar que es cuestión de actitud y que si no lo hago, me gusta el fracaso”

“Se nos ha dicho que muchas cosas que dejamos de hacer o de tener son producto de una mala actitud. Si eres pobre es porque quieres, si estás triste, es porque quieres. Porque al final ser feliz es ‘una elección’. Esos mensajes hacen ruido y más en momentos como este, donde se nos demanda que seamos felices, que le veamos la actitud positiva a las circunstancias. Lo cierto es que estamos enfrentados a la incertidumbre y esta produce un sinfín de emociones. Entonces, ese mensaje que te dice que debes de trabajar duro para obtener el éxito, obedece a esas formas, como si uno decidiera cómo sentirse. Una cosa es que yo sienta eso y otra que lo niegue para sentirme mal por tener ‘mala actitud’. Hay que ser responsables con la salud mental, necesitamos que se promuevan otro tipo de mensajes con respecto a la actitud. Y ahora, si esa cultura dañina de trabajar duro para ser exitoso no aplica en la normalidad, menos ahora, donde debemos reconocer que estamos en una situación inédita y afloren ciertos sentimientos y preocupaciones y donde es necesario que nos permitamos ciertas pausas para poder lograr identificar lo que depende de nosotros”, explica a Metro la psicóloga Catalina Martínez Ascencio. 

Pero también lo que se espera de nosotros, como la necesidad de mostrarse como un ser altamente productivo.

“Mírenme, hago de todo” 

Ya son famosas en Tik-Tok las videorreacciones de gente que mira con desdén a influencers fitness y a gente por el estilo por su “gran actitud para afrontar la vida todas las mañanas”. No solo por su evidente carga de privilegio, sino porque sencillamente esa actitud los empequeñece aún más. Pero no solo los famosos hacen eso: millones de personas ahora muestran parte de sus rutinas en casa. ¿Por qué?

“Somos seres sociales. Estamos acostumbrados a interactuar y a ver que no nos definimos por una sola faceta. Y que no solo hacemos esto por reconocimiento sino por validación, de que mi entorno ve que lo que hago importa”, explica la experta. Ahora que estamos en aislamiento hay personas que se han dado la oportunidad de hacer actividades que se hacían en un espacio diferente, como hacer ejercicio. Si comparten el entrenamiento reciben la validación de sus cercanos y eso es importante para ellos, porque hace parte de sentir que lo que hacen tiene resonancia. Por otro lado, sentirnos acompañados es clave. Hay personas que están pasando su aislamiento solas y es importante la tecnología para estar cerca de quienes queremos, como mensajes de voz, fotos. También incluso si estamos acompañados, así podemos ampliar nuestro espectro social”, afirma la experta, que contrasta estas situaciones con la fiscalización permanente, eso sí, que se hace sobre el tiempo personal. Incluso al trabajar. Las fotos de las reuniones de Zoom, ahora tan populares, son un ejemplo de eso.

“Hay una creencia en la que se asume que si estás en casa ‘no haces nada’. Incluso por eso se demerita a la persona que hace la labor doméstica y es porque cuando hablamos en términos de productividad, necesariamente se trata de demostrar que estamos poniendo nuestra inteligencia a punto, que adelantamos procesos de altísima complejidad a nivel intelectual, como si fuera la única cosa para mostrar en la que uno puede ser capaz de hacer algo y de que se es inteligente y productivo. Y cuando trabajamos en la casa, hay una exigencia para demostrar que no perdemos el tiempo. Por eso no es fortuito que nos demanden mayores niveles de asistencia y de demostrar que cumplimos con nuestras funciones. Hablamos de un principio de desconfianza, por eso esa necesidad de estar marcando tarjeta todo el tiempo y creemos que no merecemos pausas”, explica la experta, que sí es partidaria de mantener horarios y rutinas, sin embargo esto se debe manejar con flexibilidad.

“Esto está mediado por nuestros estados de ánimo ya que estamos en una situación inédita. Por eso, debemos activar nuestras redes de apoyo para hacer más llevadera esta situación y dejar de pensar que es cuestión de actitud y que si no lo hago, me gusta el fracaso”.

 

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