Conoce estas 5 flores mexicanas que se pueden comer

¿Qué se les viene a la mente cuando les mencionan la palabra "flor"? Tal vez piensen en su pareja, algún pretendiente, una noche romántica o un día de celebración de sus padres. Pues la gastronomía mexicana es tan rica que se pueden utilizar algunas de sus flores en platillos tan ricos como variados.

Por Iván Sandoval

El folclore de México no sería el mismo sin el colorido de sus flores.

Pero, ¿qué se les viene a la mente cuando les mencionan la palabra "flor"?

Tal vez piensen en su pareja, algún pretendiente, una noche romántica o un día de celebración de sus padres.

Pues la gastronomía mexicana es tan rica que se pueden utilizar algunas de sus flores en platillos tan ricos como variados.

Flor de calabaza

Es una de las más conocidas cuando de comida se trata. Es casi imposible no haber comido una deliciosa quesadilla de flor de calabaza, que se puede preparar sola o con quesillo; degustarla en tortillas de color le da un toque aún más artesanal.

Pero eso no es todo. Se puede cocinar en pequeñas rebanadas con sal, para volverse una pasta que se envuelve en queso manchego.

Freírla con un poco de leche y huevo, para después dejarla reposar sobre un caldillo de jitomate la hacen deliciosa.

Si a la flor frita se le incorpora ajo, cebolla y pollo se puede convertir en una rica crema.

Rosas

La flor tradicional para regalar a los enamorados o a los seres queridos también puede ser digerida.

Uno de los platillos en los que se utiliza es la compota, que se elabora después de secar los pétalos sobre tiras de lino, a la sombra.

Se les agrega agua y miel, y se cocinan a fuego lento. La miel de rosas se hace colocando capas de esta fusión con pétalos frescos sucesivamente.

Los pétalos se pueden añadir a sopas, carnes y pescados. Además, también se puede consumir en té o helado.

Flor de jamaica

Es famosa en las aguas que refrescan a cualquiera en tiempos de mucho calor.

Pero también se puede emplear en los camarones en vinagreta de jamaica.

Una vez que los camarones están cocidos, se pelan, mientras las flores de jamaica se remojan cerca de dos horas en una taza de vinagre de vino.

Ambos se mezclan en una taza de aceite de oliva, con sal y pimienta, al gusto.

Se puede adornar con rodajas de chiles cuaresmeños, verdolagas o las mismas flores de jamaica.

Flores de maguey

En algunos mercados de la Ciudad de México, Hidalgo y Tlaxcala los venden en racimos, ya sin tallos y pistilos, listas para prepararse.

Tienen un sabor suave, como el de pollo, por lo que se consideran un posible sustituto a esta carne.

Se cocinan en enchiladas o tacos dorados.

Suelen incorporarse en ensalada de papas, chícharos y mayonesa, y también se guisan como tortas ahogadas en salsa verde.

Flores de colorín

Se cocinan de la misma manera que las tortas de carne, a las que se añade el caldillo de tomate verde con chiles.

Se pueden emplear como carne en el mole de olla, revueltos con frijoles o aguacate.

Su sabor es igual al de la carne, y su apariencia es muy similar, por lo que pueden ser una opción para los veganos o las personas que estén en dieta.

Por estas razones, las flores, además de coloridas y parte del folclore nacional, forman parte de la gastronomía mexicana.

 

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