La nueva "Guerra Fría" del noreste de Europa

Las preocupaciones de Occidente están volcadas sobre Estonia, Letonia y Lituania. Lo sucedido en Ucrania en 2014 es el precedente que lo justifica. Tanto la Otan como Rusia están reforzado sus fronteras, en un movimiento de tropas que no se veía desde la Guerra Fría.

Por: Felipe Herrera Aguirre
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La nueva

Vientos de guerra soplan en la frontera noreste entre la Unión Europea y Rusia. Hay preocupación en los países bálticos. Integrados a la UE junto con Polonia en el 2004, son los únicos países que comparten frontera con los rusos. Todos, miembros de la Otan desde el mismo año, temen una posible agresión rusa.

Si bien ya en 2010 los países bálticos pedían apoyo a la Otan para reforzar sus fronteras por temor a una posible agresión rusa, en 2014 los fantasmas de Estonia, Letonia y Lituania se hicieron realidad. En febrero de ese año, Rusia inició una ofensiva sobre las regiones del este de Ucrania que desencadenó la anexión rusa de la región de Crimea y una guerra en el este que aún no termina. El argumento de los rusos: la protección de quienes considera sus ciudadanos.

Motivados por estos hechos, desde el 2014 los presupuestos en defensa de los países bálticos se ha duplicado, y se espera que se vuelvan a duplicar de aquí a dos años, según la consultora de defensa IHS Jane’s. Así, los tres países pasaron de invertir US$210 millones en 2014 a US$390 en 2016, y se espera que para 2018 la suma aumente a US$670 millones.

El despliegue de misiles balísticos Iskander de Rusia en su enclave de Kaliningrado en noviembre del 2016, motivó a la Otan a multiplicar su contingente y sus ejercicios militares conjuntos. Han sido casi 2.000 los efectivos que han llegado a reforzar los ejércitos locales. En cualquier caso, reconocen que una avanzada rusa hacia el oeste acabaría con sus fuerzas militares “en 72 horas”.

Ejercicios militares en Estonia.

Provocaciones cruzadas

Mientras, Rusia tiene programado un ejercicio militar llamado Zapad 2017. Este se llevará a cabo en a frontera oeste del país. Las autoridades rusas han reiterado que el despliegue de tropas de la Otan en los países bálticos y en Polonia suponen una amenaza para su país.

“Hay que comprender que en caso de que las infraestructuras militares se estén acercando a las fronteras rusas, nosotros por supuesto tomaremos las medidas técnicas y militares necesarias”, dijo hace un tiempo Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia.

Por su parte, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, dijo en febrero que “vemos que los peligros están aumentando y estamos preocupados por el ejercicio militar de Rusia, que desplegará una fuerza muy agresiva en la frontera, la cual estará preparada para una intervensión militar a gran escala en el oeste”.

Lituania, al igual que los otros dos países bálticos, es miembro de la Unión Europea y de la Otan desde el 2004.

La influencia estadounidense

Cuando en 2014 el presidente Barack Obama, en su visita a Lituania, dijo que la Otan defenderá a los países bálticos “como si fuesen París o Londres”, las autoridades por fin se relajaron. Sus reclamos estaban siendo escuchados.

Pero la llegada de Donald Trump y su entusiasmo por los rusos y por Putin han puesto dudas al papel de Estados Unidos, principal sostenedor de la Otan, en la alianza militar. Estonia, Letonia, Lituania y Polonia destinan más del controversial 2 por ciento de su PIB a su defensa.

En su discurso en Varsovia de principios de julio, Trump aseguró que Estados Unidos defenderá los tratados de la Otan, y por consiguiente, cualquier agresión a los estados bálticos. Pero Trump no es Obama, y su presencia no es garantía de estabilidad.

La amenaza de Rusia tiene atentas a las fuerzas de la Otan.

La historia común

Las tres pequeñas repúblicas del noreste de Europa suman poco más de 6 millones de habitantes. Las tres fueron anexadas a la Unión Soviética en 1940, en el pacto de no agresión secreto que firmaron soviéticos y nazis. Pronto, los habitantes de los países bálticos sufrieron el desgaste de la guerra y el rigor soviético en los gulag de Siberia.

Las políticas de rusificación de la región tuvieron como consecuencia que la minoría rusa sea la más grande. Si en Lituania los rusos son un 6 por ciento, en Estonia alcanzan el 25 por ciento, y en Letonia el 35 por ciento de la población. Esto, unido al argumento ruso para anexarse Crimea e invadir Ucrania, el de “proteger a los ciudadanos rusos en el exterior”, eleva las preocupaciones.

En ciudades como Narva, en la frontera nortes de Estonia, los descendientes de rusos celebran el 9 de mayo, el Día de la Victoria, como si estuviesen en Rusia. Prácticamente lo están: el río Narva es la frontera natural entre Estonia, la Otan y la Unión Europea con la Federación Rusa. Dos castillos, dos fortalezas, sirven de refugio para los centinelas que día y noche se vigilan. Y esperan.

El río Narva, frontera natural entre Estonia (izquierda) y Rusia. Las fortalezas de ambos países se miran.

“Los rusos continúan cometiendo provocaciones contra los estados bálticos”

John Herbst, ex embajador de Estados Unidos en Uzbekistán (2000-2003) y en Ucrania (2003-2006), director del Dinu Patriciu Eurasia Center del Atlantic Council, Estados Unidos.

¿Cómo catalogaría la situación actual entre los Estados bálticos y Rusia?

Los rusos continúan cometiendo provocaciones contra los Estados bálticos, por lo que los países bálticos están encantados de que las tropas de la Otan se hayan desplegado en sus países como una misión de defensa y una advertencia a Rusia a que no los provoquen.

¿Cuáles son las principales preocupaciones de la Otan relacionadas con la frontera entre Rusia y los países bálticos?

Bueno, el Kremlin tiene su causa, pareciera que tiene el derecho y el deber de proteger a los rusos étnicos y los hablantes de ruso dondequiera que vivan. En Estonia, alrededor del 25% de la población son rusos o hablan ruso. Lo mismo para Letonia. En Lituania, sólo hay alrededor del 6% de rusos, aunque hay más hablantes. Y Moscú insiste en que los países bálticos no tratan bien a los rusos y los que hablan ruso. Afirman que se trata de una violación de derechos humanos y, además de eso, hacen cosas como apoderarse de buques de los países bálticos en aguas internacionales. Lo hicieron con un buque lituano en 2014 y también en 2014 el mismo día en que la cumbre de la Otan terminó, secuestraron a un oficial de la contrainteligencia estonio y lo llevaron a Moscú.

Creo que, como los países bálticos están en la Otan, Moscú probablemente no someterá una operación militar contra ellos”

¿Qué tan posible en tu opinión es una invasión rusa a los países bálticos? ¿Es esto un escenario real?

Creo que, como los países bálticos están en la Otan, Moscú probablemente no someterá una operación militar contra ellos, no enviará a sus tropas a invadirlos porque están preocupados de que esto molestará a la Otan. Pero están dispuestos a provocarlos, lo que está diseñado para desestabilizar. Este es el tipo de cosas que la Otan tiene que estar preparado para y, por supuesto, Moscú también podría lanzar una guerra híbrida y afirmar que no está involucrado, como lo está haciendo en Ucrania.

¿Cómo ha influido la presidencia de Donald Trump en la situación?

El presidente Trump en Varsovia dijo públicamente que está comprometido con el artículo 5, lo que significa que Estados Unidos defendería los tratados con la OTAN y los Estados bálticos. También en su discurso en Varsovia criticó la agresión del Kremlin en Ucrania y la Casa Blanca ha acordado aumentar nuestro presupuesto de defensa con el fin de desplegar tropas a los Estados Bálticos y en Polonia.

¿Crees que hay una intención real de Putin de repetir el escenario de Ucrania en los países bálticos?

Pienso que debido a que la respuesta de Occidente en Ucrania ha sido más fuerte de lo que Putin esperaba. Él sabe que sería un error conducir una operación militar a los Estados Bálticos como lo está haciendo en Ucrania, pero no podemos decir con seguridad de que nunca lo hará.

¿Qué podemos esperar de la situación?

Mi expectativa es que las provocaciones rusas continuarán, el despliegue occidental hacia los Estados Bálticos se hará más fuerte. Pero no habrá guerra de Rusia contra los Estados Bálticos.

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