Los otros movimientos de independencia en países de la Unión Europea

La convocatoria al referendum catalán por la independencia, y la represión con la que España actuó, ponen incómoda a la Unión Europea. ¿Podría el caso catalán animar a otras regiones a reclamar su independencia de sus gobiernos centrales?

Por: Felipe Herrera Aguirre

Lo sucedido el domingo en el referendum catalán sigue presente en la agenda. A los anuncios del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de que declarará la independencia de Cataluña, la Unión Europea ha pasado de mantenerse al margen a expresar su total apoyo al gobierno de Mariano Rajoy.

"La violencia no arregla nada en política, nunca es una respuesta ni una solución. No puede ser usada como arma o instrumento. Nadie quiere ver violencia en sus sociedades. Sin embargo, es el deber de todo Gobierno mantener el Estado de Derecho y eso a veces requiere el uso proporcionado de la fuerza", aseguró Timmermans este miércoles.

"El respeto al Estado de Derecho no es una opción, es algo fundamental. Si la ley dice lo que no te gusta, te puedes oponer, puedes intentar cambiarla, pero no puedes ignorarla. La Constitución debe ser respetada y es la base de nuestro debate hoy. El Gobierno catalán decidió ignorar la ley al celebrar el referéndum. Eso no cambia lo que todos vimos en las tristes imágenes", añadió.

“Este tema, pese a que las autoridades europeas traten de negarlo, incomoda no solo a la Unión Europea, sino que también a otros estados miembros que en su interior también tienen movimientos o partidos que abogan por la separación del Estado central al que pertenecen”, dice Paulina Astroza, doctora en ciencias politicas de la Universidad de Lovaina, Bélgica, a Metro.

Explica, además, que la Unión Europea ha preferido que este tipo de situaciones internas las manejen los estados. Así ha reaccionado frente a los referendums en Escocia y a la situación en Bélgica, donde el movimiento flamenco es muy fuerte.

“La Comisión Europea ha sostenido que si una parte de un Estado miembro se independiza, deja de ser parte de la UE. Si esa separación es legal, en ese caso el nuevo Estado podría pedir su adhesión a través del mecanismo que regula el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea”, explica Astroza.

Pero, ¿cuáles son las otras regiones separatistas?

Bélgica: Flandes

De todos los movimientos separatistas que hay en los países de la Unión Europea, el más delicado es el de la región belga de Flandes. “Lo que ocurre en Bélgica es más preocupante aun para la UE porque además de ser Estado miembro, las instituciones y la capital de la UE está en territorio belga (Bruselas)”, explica Paulina Astroza.

Bélgica está conformado desde 1993 por tres regiones autónomas: Flandes al norte, Valona al sur, y al centro la región de Bruselas capital. Incluso, ambas regiones tienen dos idiomas oficiales distintos: al norte el flamenco, y al sur el francés.

En Bélgica, la coalición de partidos separatistas han pasado a ser los mayoritarios. Incluso, una coalición entre el N-VA y el Vlaams Belang, con mucho apoyo en la región de Flandes, son los que gobiernan el país.

“La solución que los belgas han usado para contrarrestar las aspiraciones separatistas ha sido la modificación de un Estado unitario a uno federal con una gran transferencia de competencias en las Comunidades y Regiones que forman parte de Bélgica, incluso en competencias internacionales”, explica Astroza.

Valones y flamencos marchan por la unidad de Bélgica.

Padania: Italia

Las diferencias culturales entre las regiones del norte y del sur de Italia siempre han sido marcadas. Durante la segunda mitad de la década de los noventa, estás también fueron políticas.

La Liga Norte, partido político italiano de derecha, aboga por la separación de los estados del norte, como Lombardía y Veneto, y de la Toscana. Y si bien no ha logrado ser un partido político de importancia, sí tiene mucha popularidad en elecciones regionales y municipales.

Pero el movimiento, al carecer de cultura y lengua propias que identifique de forma transversal a todas las regiones que lo componen, ha perdido peso.

156 años lleva Italia unificada.

Transilvania: Rumania

En la región rumana de Transilvania vive una importante comunidad húngara. Ellos son los principales promotores, desde hace varios años, de una posible separación de la región del estado central.

Durante la época comunista, el idioma húngaro fue prohibido, vetado y censurado en la región de Transilvania, donde casi el 20 por ciento de los habitantes son húngaros.

Pero con la caída del autocrático Nicolae Ceausescu, los transilvanos recuperaron su identidad. Es bastante transversal en la población húngara, sin importar color político, la idea de que pertenecieron a Hungría.

Desde el 2013, y apoyados por el gobierno de ultraderecha húngaro, los habitantes de Transilvania han estado marchando para pedir su separación de Rumania.

Quizás el conde Drácula no era rumano, sino que húngaro.

Un pueblo de la región de Transilvania, en Rumania.

País Vasco: España

Cataluña no es la única Comunidad Autónoma que ha estado buscando su separación. El País Vasco, que cuenta con una cultura y un idioma únicos en el mundo, también ha presionado por su independencia.

Ya el movimiento extremista ETA, de filiación marxista, exigía la independencia del País Vasco con atentados que marcaron la última etapa del dictador Franco en el poder. Y estos continuaron hasta hace pocos años, con su renuncia a la vía armada.

Finalmente, el gobierno español le otorgó al País Vasco autonomía económica y política, algo que no se ha hecho aún con los catalanes.

La "Ikurriña" es la bandera del País Vasco.

Kosovo: Serbia

Si bien Serbia no es un país miembro de la Unión Europea, sí está postulando a serlo. Y el caso de Kosovo, estado independiente declarado y reconocido por varios países, responde a crímenes del guerra del ejército serbio durante la década de los noventa.

“En el caso de Kosovo estamos hablando de crímenes internacionales cometidos por las fuerzas serbias lo que dio paso a la declaración de independencia con gran respaldo al interior de Kosovo. No todos los Estados han reconocido dicha independencia, dentro de los cuales está justamente España”, explica Paulina Astroza.

Rayado en Pristina, la capital de Kosovo.
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