El Acuerdo de Schengen se enfrenta a muchos retos: experta

Metro investiga qué hay detrás de la ampliación de los controles fronterizos en algunos de los países y qué esperar en el futuro.

Por Miguel Velázquez

Tras el aumento del número de personas desplazadas que comenzaron a llegar a la Unión Europea a partir de 2015, varios miembros del acuerdo de Schengen introdujeron controles fronterizos. Citando la migración como razón, seis países, Austria, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega y Francia, continuaron prorrogando el período de la medida que aún se está aplicando a pesar de que los observadores de la UE la calificaron de "ilegal y que socava la idea de la libertad de movimiento".

"En los últimos años, la securitización del Islam también ha llevado a la "etnicización" de los musulmanes, que han sido representados y categorizados como otro de los ‘otros’ y ‘enemigos’ dentro de la UE"

Maartje van der Woude,

Profesora de Derecho y Sociedad en la Universidad de Leiden, Países Bajos

"El callejón sin salida con el acuerdo de Schengen, y más en general el callejón sin salida con respecto a la migración hacia la Unión Europea, está apuntando a un futuro europeo bastante estresante: la dificultad de alcanzar un plan acordado con soluciones para la llamada crisis de la migración, a pesar de una serie de reuniones en el Consejo Europeo, revela profundas discrepancias en la interiorización de los valores europeos fundamentales y un grado diferente de apego al proyecto y la idea europeos. El mayor reto para Europa es encontrar el equilibrio adecuado entre varias necesidades conflictivas que se encuentran en el centro del proyecto europeo: seguridad, libertad y unidad", dijo a Metro Maartje van der Woude, profesora de derecho y sociedad en la Universidad de Leiden, Países Bajos.

Metro conversó con la experta para conocer más sobre el problema.

26 países que forman el Área Schengen

Preguntas y respuestas con…

Maartje van der Woude,

Profesora de Derecho y Sociedad en la Universidad de Leiden, Países Bajos

Los observadores de la UE señalan que los controles fronterizos en los países de Schengen son ilegales. ¿Qué significa eso?

–El Acuerdo de Schengen, aparte de lo que la gente suele pensar, siempre ha dejado la posibilidad de que los países controlen la movilidad transfronteriza. Cuando se observa el Código de fronteras Schengen, el marco legislativo que contiene todas las normas que los países deben seguir para respetar el Acuerdo de Schengen, el Código siempre ha contenido disposiciones legales que permiten a los países (1) restablecer temporalmente los controles fronterizos permanentes, es decir, los tipos de controles que existían antes de Schengen, en los que se detenía a todos los que querían cruzar una frontera entre dos países de Europa y se controlaba su papeleo, y (2) que los países llevaban a cabo controles puntuales en las regiones fronterizas en torno a las fronteras físicas reales.

Lo que vemos en la respuesta a la llamada crisis migratoria de 2015 es un mayor uso de estas dos modalidades.

¿Esos controles violan la libertad de movimiento?

–Es evidente que los controles ponen en tela de juicio la libertad de circulación, ya que cualquier práctica fronteriza obstaculiza la libertad de circulación de algunas personas. Las zonas fronterizas y las prácticas fronterizas que tienen lugar en estas zonas, son espacios de clasificación social y delimitan quién pertenece y quién no. Mediante la vigilancia de la movilidad provocada por la globalización en curso de la sociedad, se crean regímenes locales de orden y seguridad que se conforman a partir de las nociones locales de orden y pertenencia social.

Aunque aparentemente le preocupan las cuestiones mundanas del control fronterizo, los documentos de identidad, los visados y los permisos de residencia, la vigilancia de la movilidad gira en torno a cuestiones de fronteras sociales, la distinción entre los miembros y los no miembros dentro del territorio y la expulsión de la presencia no deseada de los no miembros.

Díganos más acerca de los beneficios/riesgos para los viajeros.

–Mientras que un aumento de la seguridad nacional se presenta a menudo como el beneficio más importante del aumento de los controles, creo que es importante centrarse en los efectos perjudiciales que estas prácticas fronterizas tendrán en aquellos que, por una variedad de razones, son vistos como el otro peligroso. Y que las prácticas limítrofes no sólo parecen afectar a los agentes no europeos, sino también a los agentes europeos.

La otra interior es promulgada y construida por y con los ciudadanos de la UE a través de la securitización de ciertas creencias, organismos y prácticas. Esta dinámica dentro de Europa se refleja en la imposición por parte de algunos Estados miembros de Europa occidental de restricciones a los derechos de bienestar social de los inmigrantes procedentes de los Estados de reciente adhesión de Europa oriental, así como en el creciente número de deportaciones y traslados dentro de la UE, ya que los ciudadanos de los Estados de Europa oriental son expulsados a la fuerza de Occidente.

En los últimos años, la securitización del Islam también ha llevado a la "etnicización" de los musulmanes, que han sido representados y categorizados como otro "otro" y "enemigo" dentro de la UE. Como lo demuestra la votación de Brexit en el Reino Unido, así como el aumento general de la islamofobia en Europa, estas diferencias entre los europeos "centrales" y los "otros" europeos, en los que estos últimos también se consideran indignos, tienen un efecto importante cuando se trata de narrativas sobre la migración intraeuropea.

¿Qué se puede esperar en el futuro?

–No puedo decir si habrá cambios o no. Pero veo muchos desafíos para el Acuerdo de Schengen en cómo se sigue utilizando en relación con el principio de libre circulación.

 

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