El día en que Beirut se detuvo

Testimonio. La arquitecta Juliana Allonso hace una radiografía de la ciudad que el pasado martes cambió su historia y la de ella radicalmente. Contraste. Una ciudad con una gran desigualdad que volvió a explotar el pasado fin de semana, esta vez socialmente exigiendo responsables, y que tardará en sanar.

Por Pablo Cavada

Un reloj que se detuvo alrededor de la hora de la explosión masiva del martes 8 de agosto a las 6:08 PM hora local, es una de las muchas imágenes que dejó la tragedia en Beirut, Líbano. A esa hora la arquitecta Juliana Allonso ya había decidido dejar de recorrer la ciudad y regresar a su alojamiento en una determinación que le salvó la vida.

La arquitecto y estudiante de doctorado en Lisboa, donde reside, estaba en Beirut de vacaciones, visitando a un amigo. En conversación con Metro, Juliana recordó ese momento y los contrastes desde el punto de vista arquitectónico que le hablaron más de la ciudad que hoy es el centro de la atención mundial.

“El martes 4 de agosto fue el día en que la ciudad abrió desde el confinamiento, había abierto sólo 2 días en 10 cierres programados”, recuerda sobre la jornada. “Aproveché la oportunidad para hacer un recorrido por el barrio desde Achrafieh hasta el centro. Soy Arquitecto y Urbanista y por eso me pasé el día tomando fotos de los edificios, la arquitectura de la ciudad, publicándolas en mis redes sociales, disfrutando de las vacaciones, recorriendo la ciudad abierta a pie”.

Un momento clave

Allonso recuerda la decisión que quizás le permitió estar contando lo que sucedió luego: “Caminé por la tarde cerca del puerto viendo algunos edificios famosos, decidí no parar allí para tomar una cerveza en la calle y me fui a casa. Al llegar al lugar, que está a 2 km del accidente, era hora de ducharse y sentarse en el salón para contarle mi día a mi amigo que me hospedaba y en ese momento escuchamos un gran ruido. Fuimos al balcón para ver qué era y vimos una gran columna de humo. El diálogo era sobre haber sido un ataque aéreo en el puerto porque el ruido me hizo imaginar aviones y una bomba como en una película”, recuerda.

La arquiteco narra que “estábamos incrédulos e impactados, en pocos segundos se produjo una explosión mucho más fuerte, muy cerca y comprendí que no había mucho que hacer. Era el momento de dar la vuelta y ponerse a salvo en otro lugar de la casa. La casa fue destruida, todo lo que era vidrio explotó. Marcos metálicos (ventanas) de más de 5 metros volaron en la habitación, los muebles, los accesorios metálicos retorcidos, la alfombra volteada, la mesa del comedor desapareció, incluso los vasos del bar se rompieron en línea recta al mismo tiempo”.

“Comprendí que estaba viva, busqué a mi amigo y él también lo estaba. Decidimos salir corriendo del apartamento porque pensamos que era un bombardeo y necesitábamos salir del edificio. Bajamos 12 pisos descalzos, con la ropa puesta, con moretones. Había mucha gente gritando, humo, gente herida, una chica siendo llevada inconsciente y herida. Fue una escena muy impresionante”.

 

“Estuve en la ciudad unos días antes de la explosión, pero lo que entendí fue que ya era una situación urbanísticamente difícil de resolver por la compleja forma en que está estructurada la ciudad”, Juliana Allonso, arquitecto

“Salimos a la calle y la conmoción fue aún mayor. Había vidrios por todas partes, ventanas que seguían cayendo, gente corriendo, caos, humo. Después de un tiempo todavía estábamos en la calle tratando de entender lo que había pasado y tratando de encontrar a las personas que conocíamos en el edificio, decidimos ir arriba para buscar lo necesario para salir de allí. El edificio parecía estable, así que volvimos a subir. Cada uno de nosotros preparó una mochila con sólo lo que creíamos necesario (todo fue muy rápido), bajamos, nos subimos al coche y nos fuimos a un lugar seguro y lejos de la explosión”. “Conseguimos llegar a una residencia segura y sólo en ese momento entendimos que era un hecho aislado, que no era un bombardeo, avisé a mi familia y sólo nos fuimos al día siguiente”.

Otra perspectiva de la ciudad

Juliana no había estado en Beirut antes, y lo que más le impactó fue lo que contaba por su arquitectura. “Fue mi primera experiencia en la ciudad, no tenía mucha información aparte de la turística e histórica que cualquiera interesado puede tener. Conocí Beirut más profundamente cuando estuve allí, escuchando las historias de mi amigo residente y luego tuve otra perspectiva de la ciudad”.

Sobre la situación que ya arrastraba la capital del Líbano, que se exacerbó durante los días siguientes, ella nos dice por su experiencia como arquitecto que “estuve en la ciudad unos días antes de la explosión, pero lo que entendí fue que ya era una situación urbanísticamente difícil de resolver por la compleja forma en que está estructurada la ciudad. La organización política y religiosa se percibe fácilmente en la división de los barrios y en la ciudad en general. La infraestructura (agua, luz, saneamiento) ya es muy precaria, escuché la información de que sólo hay energía suministrada durante 3 horas del día, el resto serían generadores privados. Muchos cruces sin semáforos por el mismo problema, lo que hace que el tráfico sea caótico (esto se debe a que estuvimos confinados y en días normales debería ser mucho peor). La ciudad realmente se queda sin luz por la noche viendo el panorama desde donde yo estaba”.

Juliana Allonso Juliana Allonso

También recuerda que “todavía había muchos edificios precarios, edificios con marcas de la última guerra, incluso marcas de balas. No son 1 o 2 edificios así, hay muchos y esto demuestra la falta de recursos de la población para invertir en la reforma de sus propias casas. Junto a esta escena, edificios nuevos y muy bien estructurados, con buena arquitectura y otra realidad económica”.

“Por lo menos donde tuve la oportunidad de conocer, hay una coexistencia forzada entre lo nuevo y lo precario resultante de las últimas batallas libradas en la ciudad, es un ruido urbano perceptible al caminar algo así como 1,5 km entre una realidad y otra, pero que de alguna manera mostraba a una ciudad recuperándose, o sobreviviendo”.

Desde su mirada profesional, cree que “la explosión fue muy intensa, muy extensa y las pérdidas de infraestructura urbana, de edificios son todavía incalculables en mi opinión.  Esta tragedia lo empeora todo por la situación en la que estaba la ciudad antes”.

“Creo que incluso aquellos que no han sido directamente afectados por la explosión están teniendo que lidiar con muchos otros problemas causados por ella. Así que es una tragedia que golpea a toda la ciudad”, concluye.

 

2 km

La distancia a la que se encontraba Juliana Allonso del epicentro al momento de las explosiones.

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