Un día después de la tragedia en Guatemala

Antes de las seis de la mañana del lunes 4 de junio se reiniciaron las tareas de rescate; sin embargo, en algunas zonas se suspendieron por una nueva explosión del volcán de Fuego. Guatemala vive una de las peores catástrofes naturales

Por Álvaro Alay y A. García

Expertos catalogaron la explosión del domingo como la más violenta desde hace 40 años.
Las labores de búsqueda y rescate se reanudaron a primeras horas de este lunes en las áreas afectadas por la erupción del volcán de Fuego y en estas participa personal de los cuerpos de socorro, Ejército, Policía Nacional Civil (PNC) y voluntarios. Las escenas son devastadoras, pues continúan localizándose personas y animales sin vida.
Los rescatistas se movilizan entre la desolación por las casas destruidas y plantaciones completamente calcinadas por la furia que desató el volcán, de tres mil 763 metros de altura y a 35 kilómetros al suroeste de la ciudad de Guatemala.
En el corazón de la tragedia, las escenas son catastróficas. Un periodista observó al menos tres cuerpos calcinados entre los escombros del caserío San Miguel Los Lotes, vecino de la golpeada aldea El Rodeo, donde socorristas, soldados y policías buscaban personas vivas.
El secretario de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Sergio Cabañas, indicó que los fallecidos quedaron atrapados en el material caliente que descendió del volcán.

Nueva explosión
Un nuevo retumbo provocó alarma en una de las zonas afectadas, y los rescatistas se retiraron del sitio para evitar exponerse al riesgo. David de León, portavoz de la Conred, confirmó que esta mañana hay nuevamente presencia de flujo piroclástico.

Estado de Calamidad
El presidente, Jimmy Morales, declaró el estado de Calamidad en los tres principales departamentos afectados: Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango.

 

Volcán Guatemala

“Es cosa de Dios”, asegura sobreviviente que busca a 14 familiares desaparecidos

Con preocupación y tristeza, Álvaro Pamal, un habitante de San Juan Alotenango, Sacatepéquez, participó en la búsqueda de desaparecidos, entre quienes se incluyen su hermano y 13 familiares más, residentes de la aldea El Porvenir, en ese municipio, y a quienes ya no vio después de la erupción del volcán de Fuego, que dejó desconsuelo y muerte en el país.
“Ellos (sus familiares) estaban en la casa, les habían dicho que era alerta anaranjada y cuando les informaron que era más grave la situación, pasó de un solo todo y no sé si estarán vivos”, relató consternado.
Pamal busca a su hermano, su cuñada y sus sobrinos, quienes residían en un humilde inmueble ubicado en cercanías del puente Las Lajas. “Entre mis seres queridos había cuatro menores de edad y dos jovencitas, no puedo con esto”, llora.
Se encontraba en su vivienda, en Alotenango, mientras se desarrollaba la actividad eruptiva del volcán, la segunda en este año. Al percatarse de lo que ocurría se comunicó con su hermano aproximadamente a las 12:00 horas, quien le aseguró que no se preocupara, pues tanto él como su familia estaban bien.
Sin embargo, momentos después ya no pudo comunicarse con él, por lo cual se dirigió con algunos de sus conocidos hacia el lugar donde estaba la residencia de su hermano, pero solo pudo observar destrucción.
“Me dijo que estaban tranquilos, pero ahorita los buscamos y no los hemos podido encontrar. La casa está destruida y enterrada. No hemos podido entrar. No sé por qué pasó, solo sé que es cosa de Dios”. Pese a los esfuerzos de los cuerpos de socorro, no han podido localizar a los 14 seres queridos de Pamal.

 

“Perdí a mi hija y a mis nietas,  y no encuentro a mi mamá ni a mis otros dos hijos”

 

Desolada por la tragedia que el domingo le arrebató a su familia, Gladys Morales, un ama de casa residente de la aldea El Rodeo, en el departamento de Escuintla, compartió la última conversación que sostuvo con su hija antes del desastre.
Darlyn Yaneth García Morales, de 19 años, estaba en una de las viviendas que se vieron afectadas por las explosiones del volcán de Fuego. Allí también se encontraban otras dos menores, Mildred Josefa Morales, de 6 años, y Jennifer Andrea Morales, de 3, ambas sobrinas de Darlyn y nietas de Gladys.
Gladys comenta que minutos antes de la tragedia se comunicó por teléfono con su hija, quien le aseguró que se encontraba bien y le pidió que se quedara tranquila.
“Me dijo ella: ‘¿Qué pasó, madre?’ Y yo le dije: ‘Mi amor, ¿no hay problema ahí? ¿No tienen peligro?’” “No, mamá, aquí están los bomberos por cualquier cosa”, le respondió Darlyn.
Pero lejos estaba Gladys de imaginar que esas serían las últimas palabras que cruzaría con su hija y que jamás volvería a ver a sus pequeñas nietas. “Estaban en la casa, cuando empezó a bajar eso (el flujo piroclástico), dicen que había bastante gente con ellas. De pronto, se escucharon retumbos, estaba oscuro, y en un parpadeo, el volcán se los llevó”, relata Morales.
Ayer Morales enterró a su hija y nietas, en un velatorio comunitario, donde más familias despidieron a sus seres queridos. “Perdí a mi hija y a mi nietas, y ahora busco a mi mamá y a otros dos hijos”

 

LAS CIFRAS

 

62
personas fallecidas, hasta las 3 de la tarde de este lunes, de acuerdo con el Instituto de Ciencias Forenses (Inacif).

 

46
personas heridas reporta la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.

 

3,265
evacuados.

 

1,711
albergados.

 

 

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