Una huella verde en el sur del mundo

En Torres del Paine, reserva de la biosfera de la Unesco desde 1978, un proyecto busca disminuir el impacto de los más de 260 mil visitantes que recibe al año

Por Daniel Casillas

Un turista deja un cigarrillo a medio apagar y produce un incendio que consume 14 mil hectáreas de bosque virgen. La tragedia ocurre en el año 1985 en Torres del Paine, en el extremo sur de Chile. Este parque nacional se ha convertido en las últimas dos décadas en uno de los más visitados de este país por turistas de todo el mundo. Llegar a las imponentes montañas que le dan su nombre es una aventura para personas de todo el planeta, que entre septiembre y abril visitan el lugar. Pero también se ha convertido en un desafío para conservarlo.

Desde 1985, otros dos grandes incendios originados por turistas han azotado esta reserva biológica de 227.298 hectáreas, donde un ecosistema encabezado por el puma es otra de las atracciones principales, y los turistas pueden ver al igual que en la sabana africana a los felinos acechando a sus principales presas, los guanacos, grandes camélidos de las zonas precordilleranas.

Por ello, en los últimos años muchas iniciativas buscan que visitantes (entre los que han llegado estrellas como Leonardo DiCaprio, Drew Barrymore, o los príncipes de Holanda, atraídos por la belleza natural) y la biodiversidad puedan convivir mejor. Metro conoció una de estas en la Reserva Cerro Paine, que a pesar de abarcar sólo el 1,8% del parque es un punto clave en el trayecto de los turistas en los senderos hacia las famosas Torres del Paine.

Mauricio Kusanovic, director de la reserva biológica, cuenta que “El parque en general recibe alrededor de 260 mil turistas al año. Nosotros somos parte de un ecosistema Torres del Paine, muchos turistas vienen de Puerto Natales, o de los otros hoteles. Yo creo que de esos unos 160 mil entran a la montaña, ya sea haciendo la (ruta) “W”, la "O” o el “full day” (visita durante el día)”.

En esta última opción está la ruta a Base Torres, que presenta senderos ya erosionados por los que se ha impulsado una iniciativa de mejorarlos. “Los canadienses de Shuswap Trail Alliance ya han venido durante cuatro años seguidos a hacer un diagnóstico completo del sendero, y lo que nos dijeron es que está mal diseñado. El agua, el viento, lo van a destrozar…hicieron un diagnóstico completo y un nuevo trazado más fácil, más bajo, con buenas técnicas y pendientes. Separamos los usuarios, porque aprendimos que los caballos o las bicicletas prácticamente no erosionan con la pendiente correcta. Finalmente hicimos un proyecto donde pasamos de 10 kilómetros de sendero casi lineales a 27 kilómetros de senderos, donde habrá senderos de ida y de vuelta para evitar la congestión”, explica Kusanovic.

“Pero esto tiene un costo de 1,2 millón de dólares, con inversión en maquinarias, puentes. Y una parte del sendero pasa por la reserva y otra por el parque nacional, y nunca se ha cobrado acceso, es libre para cualquiera. Entonces para financiarlo vimos qué podíamos hacer y nació la campana “Tu mejor Huella” para El Paine, que parte con el sendero a Base Torres, que esperamos sea uno de los que se hagan en el futuro, porque esto no para acá y podamos hacer muchos senderos en todo Chile”, agrega.

Para poder llegar a la gente con esta campaña la reserva se asoció con Pic Parks (picparks.com), que busca apoyo a proyectos de conservación en todo el mundo, otorgando a las personas la oportunidad de conservar 1 m2 por $USD 1 de donación a través de la web de Tu mejor Huella y la de la Start Up.

Para Kusanovic, con una buena gestión de los senderos “tú controlas un montón de riesgos como los incendios forestales. Porque si un turista se pierde en un sendero va a acampar ya que lo alcanza la noche y para que no pase eso tiene que estar bien demarcado”.

En las últimas décadas, las torres del Paine han sufrido tres grandes incendios, provocados por turistas. El mencionado de 1985, otro en 2005 (producto de una cocinilla) llegó a 15 mil hectáreas consumidas. Y entre 2011 y 2012 el último (causado por papel higiénico encendido) llegó a quemar más de 17 mil hectáreas.

Esto también llevó a la ONG de la reserva a buscar regenerar las especies autóctonas, como la lenga  (también llamada roble de Tierra del Fuego),, un árbol cuyas hojas pasan del tono verde al amarillo y rojo, dando un gran atractivo a las montañas del lugar. “Dada la realidad del parque y la necesidad de reforestación nosotros con nuestra ONG AMA Torres del Paine, desde hace varios años hicimos un proyecto junto con entidades gubernamentales con 20 mil lengas y eso nos llevó a plantar 20 mil más y ahora tenemos un vivero forestal para producir 15 mil a 20 mil todos los años. Yo creo que hay un aporte ecosistémico de reforestar, pero el aporte más grande es hacerlo con niños y eso hace nuestra ONG. Esperamos que algo de la experiencia les quede y que el hecho de plantar un árbol los haga ser más cuidadosos en el futuro y que los incendios implican que hay que hacer esfuerzos tremendos de reforestación. Esperamos entonces que los niños sean los catalizadores del cambio”, concluye Kusanovic.

FOTO:
Los senderos del parque nacional Torres del Paine requieren un rediseño, para lo cual se creó la campaña “Tu mejor huella” para recaudar fondos. /Reverva Cerro Paine

Puma

 

3 atractivos de las Torres del Paine

Puma
Es uno de los pocos lugares en el mundo en que prácticamente está asegurado el avistamiento, porque tiene comida y vive tranquilo. Han pasado varias generaciones en que ya no es cazado. Es el pilar de la cadena alimenticia, seguido por zorros y gatos salvajes.

Guanaco
Este gran camélido es uno de los atractivos del paisaje de Torres del Paine, en gran número es la principal fuente de alimento de los pumas. Junto al huemul es de los mayores herbívoros autóctonos de la zona.

Birdwatching
Más de 120 especies de aves, entre las que se encuentran el cóndor, pájaro carpintero negro, flamencos o el gran ñandú, conforman este paraíso para los avisadores de aves que llegan de todo el mundo.

CIFRAS

+76 mil m2 (5% del total) lleva recaudada la campaña Tu mejor huella en beneficio del sendero que lleva a la base de las Torres del Paine.

700 personas diarias en promedio suben diariamente a las montañas de las Torres del Paine por los senderos habilitados en la reserva Cerro Paine.

20 mil Lengas –llamada roble de Tierra del Fuego–, una especie de árbol autóctona, produce anualmente  el vivero forestal de la ONG AMA Torres del Paine.

¿Cómo llegar?
• Puerto Natales y Punta Arenas, en el sur de Chile, son dos ciudades desde las que se puede llegar a Torres del Paine. Esta última tiene un aeropuerto que reciben vuelos comerciales desde Santiago y Puerto Montt. Desde donde se puede emprender el viaje en auto o en bus al parque nacional.

¿Dónde alojar?
• El hotel Las Torres está en el inicio del sendero a las Torres del Paine. En él se puede rentar habitaciones y paseos a los diferentes atractivos.
• Para los excursionistas, la empresa Fantástico Sur se dedica a camping y alojamientos de montaña.

¿Cómo donar?
Con un dólar puedes aportar con 1 m2 para la restauración del sendero Base Torres, del Parque Nacional Torres del Paine. La web es www.tumejorhuella.com

ENTREVISTA

Jacob (Sutra) Brett
Técnico Especialista en Senderos de Shuswap Trail Alliance
FOTO: /Reserva Cerro Paine

¿Qué piensas acerca del sendero existente aquí en el Parque? ¿No es demasiado bueno para los humanos, ¿verdad?
–No, es muy difícil porque los animales están buscando comida y pastos, mientras que los humanos están tratando de llegar a algo hermoso y, por lo general, los senderos hechos por animales no son sostenibles, pueden ser buenos y planos para comenzar, pero luego se ponen muy empinados cuando encuentran comida.

¿Cuánto tiempo tomará hacer el nuevo sendero en la reserva?
–Es una pregunta difícil de responder porque hay que construir algunas estructuras grandes, algunos puentes, pero el camino en sí puede ser de 4 a 6 meses.

Tienes experiencia en la construcción de otros parques en Canadá, ¿tienen los mismos problemas?
– Bueno, no puedo decir nunca, pero el 95% del tiempo estamos construyendo nuevos senderos o mantenemos senderos que no fueron creados de la misma manera, la diferencia entre aquí y dónde estoy es el volumen. Tienes como 250,000 personas y en una temporada van allí y luego regresan, así que son 500,000 personas que caminan por el mismo sendero cada temporada. ¡Donde yo vivo no vemos nada cerca de ese mismo número! Entonces, la erosión es mucho más cuando las pendientes no son buenas. Eso y la Patagonia es un entorno muy duro. Tienes mucha agua, mucho viento, plantas muy sensibles, tierras orgánicas muy sensibles que son muy delgadas y, por debajo, es roca o limos glaciales, lo que significa que es muy sensible y si una pequeña cosa sale mal y con las 500 mil personas, es un gran problema.

¿Cuál es la manera de cambiar eso? ¿Cómo podemos hacer el sendero de nuevo?
–El problema más grande es el social. Es convencer que las personas intenten tomar el nuevo camino si estamos arreglando el antiguo, de modo que lo que estamos buscando es construir un nuevo camino, de manera sostenible y adecuada, que esté aparte del anterior, para que la gente no pueda seguir dañando el viejo, entonces tenemos la oportunidad de arreglarlo. Con 500 mil personas, si no hiciéramos eso, es casi imposible reparar el daño que existe con tanta gente que aún se está moviendo.

Es un gran reto …
–Oh, ¡es enorme! Es tan grande el problema de crear un nuevo camino que sea sostenible, como lo es de reparar el daño que ya está hecho. Pero hay técnicas por ahí, que la gente ha estado usando en todo el mundo, diferentes lugares para tratar problemas como este. El otro desafío, nuevamente, es el ambiente en el que estamos. ¡Es Patagonia! Tenemos viento aquí que no tenemos en otro lugar que trae su propia erosión. Tenemos mucha lluvia, y luego todas las personas ven la belleza y vienen por la belleza, por lo que es un reto.

Cerveza

Una cerveza sostenible

Los hermanos Gil crearon una coctelería amigable con el medio ambiente en medio de las Torres del Paine.

“Hace tres temporadas que la estamos vendiendo aquí en el hotel, porque nos dimos cuenta que la cerveza artesanal preparada con el agua del lugar y los productos del lugar, vendida en barril, es la bebida más amigable con el medio ambiente que puede tener un bar. Los barriles luego los lavas y los vuelves a ocupar”, nos dice Federico Gil, que junto a su hermano Maximiliano llegó hace ocho años al bar del hotel Las Torres, en Torres del Paine, con la intención de dejar una huella ecológica.

La cerveza Pionera es la reina del lugar. “La Wild Ale tiene incorporadas siete plantas endémicas, plantamos nuestro lúpulo y utilizamos el agua de los deshielos. Además este sería el primer intento donde se plantan lúpulos en la región de Magallanes”, explica Federico, quien junto a su hermano hacen con sus propias manos el proceso cervecero en una pequeña cabaña a pasos del bar. “Es la primera cervecería dentro del parque nacional y los productos de aquí y las preparaciones que hacemos se hacen con el agua de las torres del Paine”, agrega el barman que nos muestra las bombillas de cobre con las que sustituyeron las plásticas y venden a los clientes que las piden.

“Pensamos en las personas que viajan por todo el mundo y se lleven ese mensaje de que aquí estamos haciendo cosas para poder mantener el lugar, para que las futuras generaciones lo encuentren mejor o igual que cuando nosotros vinimos”, dice.

Reciclaje en serio

Pero la coctelería no es lo único sostenible en el hotel, que tiene su propia huerta, donde en invernaderos se producen todo tipo de hortalizas y se ocupan los desechos del lugar para crear compost. Ahí llegó hace dos años Antoine, un jubilado australiano que se enamoró de la iniciativa sostenible del hotel y se quedó para trabajar la huerta y disfrutar el paisaje natural.

“Si no hubiera esto, yo no estaría aquí. Estas iniciativas son las que se necesitan para mantener lugares como este”, explica a Metro mientras nos muestras los invernaderos reforzados para resistir los vientos de más de 100 k/h que pueden llegar a azotar la zona. “Una vez, el viento destrozó los antiguos invernaderos y tuvimos que levantar estos”, explica, y agregar que hasta el cartón se conserva para tapar las tierras de cultivo durante el invierno de las plantas con más resistencia, para luego hacerlos compost.

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